Translate

dilluns, 7 d’agost del 2017

Músicas del barrio en España. Parte II: El rock urbano. ASFALTO / TOPO

Años 70 y 80: ASFALTO / TOPO

Los chicos de familias trabajadoras descubrieron el rock & roll. Eso es el rock urbano. ASFALTO fue el primer grupo que se consideró de ese estilo. Venían de Madrid. La figura decisiva en su formación fue JOSÉ LUIS JIMÉNEZ. No sé porqué en las crónicas que abundan en Internet sobre este legendario grupo no se dice nada de los orígenes de sus miembros. En muchas ocasiones por no mencionarse no se dice ni siquiera que son de Madrid. Supongo que la falta de interés desde hace décadas por Asfalto y Topo, y cualquier otro grupo del rock urbano setentero que no fuera Leño por las generaciones posteriores ha provocado este increíblemente ridículo y lamentable signo de dejadez y de pereza intelectual.

Después de mucho googlear descubro que tienen un vínculo con Vallecas, cual es un tema del primer álbum de TOPO, la escisión de Asfalto que se llevó como quien dice el alma de la banda consigo. Este álbum apareció en 1978 y lo cerraba el tema "Vallecas 1996". Me pongo a buscar vínculos de José Luis Jiménez con Vallecas y aparecen diferentes artículos, algunos publicados por un medio tan serio como se supone que es El País, en los que afirman que tanto Asfalto como su escisión Topo son de Vallecas. No lo veo nada claro, pues se da a entender en el mismo artículo que Topo están vinculados con Vallecas, nada más que eso. La confusión es grande. Hay en http://www.efeeme.com/punto-de-partida-jose-luis-jimenez-topo-y-los-beatles/ un repaso detallado de la relación de Jiménez con la música rock. El tío tiene las santas narices de empezar diciendo: "En los años 60 en mi barrio había mucho ambiente musical (...)", sin que en ningún momento llegue a aclarar cuál es su barrio. Y la puntilla: LELE LAÍNA, el otro Asfalto que se fue del grupo con Jiménez en 1978 afirma en un artículo de El País lo siguiente: "Ahora hay gente que presume de ser de Vallecas. Pero es gente que nunca ha tenido que andar con los botes de conservas y las cuerdas para atravesar los charcos, tío" (https://elpais.com/diario/2000/04/11/madrid/955452267_850215.html).

Por fin doy con una entrevista colgada en youtube en la que se desvela la realidad por el mismo Jiménez, en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=_VreaSbgpWw. El vídeo se colgó en 2015. Y en ella Jiménez dice que su barrio es el Cerrillo de San Blas, un barrio que forma parte del Distrito de Retiro. Un barrio castizo, de calles enmarañadas y viviendas humildes, en el que, según informan en http://unlugarentrelasflores.blogspot.com.es/2010/07/el-barrio-san-blas.html se han rodado pelis de ambientación proletaria como "Barrio", de Fernando León de Aranoa, o "África" de Alfonso Ungría.

En una de las primeras canciones de Asfalto rememora José Luis su época como escolar: el crucifijo, el himno, también el queso y la leche en polvo estadounidenses, que entonces se repartían por España, el dichoso Plan Marshall..., la estufa alimentada con astillas o carbón que tenían que proporcionar los mismos niños. Él asistía al colegio que había en la confluencia calle Granada con la calle Narciso Serra (están en el barrio de Pacífico), el Francisco de Quevedo.

Colegio Público Francisco de Quevedo. El edificio, de estilo neomudéjar,
fue levantado a finales del siglo XIX con el propósito de albergar
un establecimiento de fotografía (fuente: https://artedemadrid.wordpress.com/)
Recuerda Jiménez que cuando él tenía 10 o 12 años, es decir, tan pronto como en 1958 o 1959, en las noches de verano los chicos mayores del barrio trataban de sintonizar  Radio Luxemburgo, que era, dice, la radio más moderna de Europa. Entre ruidos, en algún momento de la noche, les llegaban jirones de músicas excitantes, Chuck Berry, Elvis Presley, aunque lo que realmente le encantó fue el "What'd I say" de Ray Charles.

Más tarde FERNANDO DEL OLMO (que aparece por todos los sitios como MARIO DEL OLMO), su mejor amigo, y con quien empezó a hacer música, le pinchó un EP de los Beatles de su hermano mayor. Era el "She loves you", creo que el segundo single del grupo de Liverpool. "Al oírlo me corrió una cosa por la espalda… jamás me ha vuelto a suceder algo similar".

>>De ‘She loves you’ lo que más me impactó fue la dinámica, la plástica, la fuerza que tenía, era algo distinto a todo lo que hasta ese momento había escuchado, era como descubrir otro horizonte, algo que iba mucho más allá. Eso fue lo que me decidió a querer ser músico. Claro, iba al colegio, y también estudiaba por las noches, pero estaba siempre con la cosa de que tenía que subirme a un escenario y tocar y ponerme los uniformes aquellos que llevaban los Beatles."

Primero quiso tocar la batería. Como no le llegaba el presupuesto se hizo con una guitarra. El interés que había en su barrio por la música ayudó a ir alimentando su afición. Era vecino suyo un componente del grupo Los Solitarios. Este chico los domingos por la mañana daba clases de música rock a Jiménez y a su amigo Fernando, que acabaría formando con el anterior el grupo Los Tickets: " a mí me enseñó los acordes mayores, los menores, canciones de los Shadows… ".Otro músico, residente en el cercano barrio de Reina Cristina, les dejaba discos de su ingente colección. Se trataba de Félix Arribas, batería de los Pekenikes, uno de los grupos pioneros de la música rock en España."

Con 14 años ya estaba en posición de escribir alguna canción para el grupo de su maestro, Los Solitarios.

"Luego ya salieron grupos que eran más novedosos que los Beatles y a esa edad lo que quieres es seguir la novedad. Que salían los Rolling, pues a chupar de ellos; salían los Kinks y a por ellos, por cierto, Ray Davies es uno mis monstruos sagrados. O salía Spencer Davis con aquellos singles que hacía, o aquella avalancha del 67 con la soul music, todo eso nos movía más que los Beatles."

No sé porqué pero estas correrías, que puede que a más de uno le parecerán batallitas trasnochadas, me suenan: cada una de las distintas revoluciones musicales que ha habido y habrá están protagonizadas por chicos (y sólo alguna chica, pues, por desgracia, no hay muchas en la historia de la música) que se encontraron el tesoro de la música y el milagro imposible de ver cómo evoluciona a velocidad de vértigo en apenas meses o años, cosa que les entusiasma, les chifla y despierta sus deseos de imitación. Es, en todo caso, un trozo de la historia del rock en España en una era heroica, apenas conocida.

"Luego llegaron Pepe Mulero y Luis García Movido, con los que formé el que creo que fue el primer grupo punk que hubo, The Rag and Bone Combo Men", que luego tuvieron que traducir a TRAPEROS COMBO. Cuenta Jiménez que su mánager les conseguía bolos semanales y que había ocasiones en que llegaban a tocar hasta dos veces por semana. Había trabajo sobre todo en verano, pero tampoco escaseaba en invierno. Buena época para dedicarte al rock: no había casi competencia. Tocaban versiones (no dice si escribían algún tema) de sus grupos preferidos, todo, evidentemente, en inglés.

Por entonces el interés de Jiménez y compañía se había desplazado hacia el blues rock. Los Beatles, dice, eran demasiado populares y su sonido se había quedado atrás. Lo que les movía eran Traffic, Cream, The Hollies o Vanilla Fudge... pero especialmente en los pueblos no tenían más remedio que colar alguna canción de los Beatles.

No entiendo muy bien porqué afirma que su grupo fue el primer grupo punk de la historia: ¿les iba el rollo garage? ¿se parecían a Los Salvajes? No lo cuenta. Afirma que, en todo caso tuvieron mucho éxito. 

"Luego entró Pancho Company a la batería".

TICKETS. Portada del single de 1970 "El rigor de las desdichas" / "Someone like you".
Años más tarde (deduzco, pues en la entrevista no da Jiménez fechas) conocen a las Vainica Doble, que tenían contrato con Columbia. Las chicas se quedaron anonadadas con el grupo (¿ya eran los TÍCKETS?). Les dicen que no sabían que en Madrid pudiera haber una banda como ellos, con tan buen sonido y repertorio. A través de ellas consiguen contrato para dos singles con Columbia. Serían producidos por Pepe Nieto, técnico imaginativo y ambicioso. Una de las canciones era de las propias Vainica Doble. 

Por entonces ellos eran el grupo de acompañamiento de Gloria y Mari Carmen, sobre todo en los programas de televisión. Recuerda un programa en concreto, que dirigía Jaime de Armiñán titulado "Los Refranes", de emisión semanal. Dice que todas las semanas tenía que hacerse una canción. Mari Carmen las escribía y venía a la banda y la tocaba con su guitarra acústica. Ellos tenían que vestirla con ropajes rock. Eso, cuenta Jiménez, les dio experiencia en muchos aspectos: en las técnicas de grabación, en la composición y arreglos...

Ellos, mientras tanto, seguían tocando. En un bolo que les salió en Alcalá de Henares, en la sala Las Lanzas, compartían cartel con el grupo Los Zurdos. Allí militaban LELE LAÍNA y TERRY BARRIOS (¿entonces Los Zurdos sí que eran de Vallecas?), futuros compañeros de Jiménez en Topo. Ahí sempezó a gestarse el proyecto de trabajar juntos.

Lele y Terry eran amigos del colegio. Terry era hijo único. Su madre le compraba todos los discos de moda. Cada nueva adquisición era paladeada por los chicos con arrobo. Recuerda que entre las novedades que iban entrando en posesión de Terry estuve el primer disco de Led Zeppelin. De aquí surgió la idea de montar una banda. Aparte de ellos dos estaban MANUEL PÉREZ PADILLA y DAVID GOLBANO, que tocaba el bajo.

LOS ZURDOS. Pintas molonas 
(fuente: https://www.youtube.com/watch?v=_VreaSbgpWw)
Un tío de Terry, al que entusiasmaba el rock, les consiguió un contrato con el dueño de un complejo de ocio en Alcorcón. A este complejo, que disponía de piscina y capea, iban autocares de muchachos estadounidenses a pasar el día. Los Zurdos ofrecieron todo un verano la ambientación musical a dichas fiestas. Jiménez iba a verlos a veces. Por entonces Los Zurdos ensayaban en un local del Vallecas profundo: "allá cerca de Entrevías, en unas casas bajas". La habitación era tan pequeña que cada vez que se abría la puerta el platillo rodaba por los suelos. Los Tickets pidieron prestado este cuchitril a sus amigos para preparar alguna canción con Vainica Doble. Así que este es el vínculo con Vallecas de Los Zurdos. Entiendo, por lo que cuenta Lele, que ni él ni Terry eran del por entonces inmundo barrio, que no contaba con las mínimas condiciones de habitabilidad. No me imagino a ninguna madre de Vallecas gastándose el dinero continuamente en discos para su hijo.

Palomeras, Vallecas, 1956 (fuente: https://es.pinterest.com/pin/517210338436081150/)
No es por nada, pero supongo que los miembros de Topo nunca han querido hablar en exceso de su origen y han preferido que se cimente esa especie de mito de pertenencia a un lugar humilde a más no poder, por el bien de su prestigio dentro del rock urbano. Venir del arroyo es, como debe ser en toda escena musical de barrio - o si no que se lo digan a los raperos - un plus de credibilidad. El caso es, como descubrimos más adelante en la entrevista, que Lele y Terry venían del barrio de Pacífico, también parte del distrito de Retiro, y según wikipedia, una zona de clase media. En cualquier caso asistió de niño al Colegio Nuestra Señora de la Estrella, situado en la frontera entre el barrio de Numancia y el Puente de Vallecas. Quizá no eran vallecanos pero no estaban muy lejos, ni Jiménez ni Lelé.

Cuenta Lele que conocer a Tíckets les abrió los ojos a él y a Terry: ese era el sonido al que aspiraban. Y se empezó a cimentar la idea de montar un trío.

Prosigue Jiménez contando como el guitarrista de Tíckets tuvo que marcharse de la banda. En aquella época, cuenta, estaba muy mal visto formar parte de una banda de rock. Y se tuvo que casar y, como suele decirse, "sentar la cabeza".

Hubo también milis de por medio, recuerda Lele. El caso es que Lele entró en la banda. Había surgido la posibilidad de grabar más canciones. El productor Manolo Díaz había conocido a Tickets en 1971, en la sesión de grabación de "Heliotropo", el primer álbum de Vainica Doble, en el cual Jiménez y compañía habían metido la parte roquera, es decir, la música de aproximadamente la mitad de las canciones. Y Díaz les ofreció la posibilidad de grabar. La idea del trío con Lele y Terry, con los cuales ya había tocado con, según cuentan ellos, excelentes resultados, y con los que quería hacer música al estilo Crosby, Stills, Nash & Young, que, por entonces, y siguiendo la tradición de la casa de estar atento a las últimas tendencias en el rock anglosajón, era lo más, se difuminó.

A Terry la marcha de los acontecimientos le produjo un gran enfado. Jiménez afirma que su amigo Fernando no se llevaba bien con Terry y no hubo manera de meterlo en el grupo. Por otro lado no le interesaba romper Tickets pues el batería, Pancho Company, era, según él, el mejor de España, y no quería que el divorcio con Tickets se llevara por delante la relación profesional con este máquina.

Los dos singles prometidos se grabaron en el Estudio Kirios. Un día el productor Manolo Díaz les propuso cambiar el nombre: como Tickets ya habían sacado un single, el de 1970 con Columbia, que apenas había tenido repercusión. Había que empezar de cero. Discos Acción, el sello que les iba a sacar los sencillos, querían apostar por ellos y era conveniente que no hubiera rémoras. Al día siguiente el mismo productor les impone el nombre de ASFALTO. A todos les  pareció bien. Pareciera que primero vino el nombre, el mínimo común denominador a toda ciudad, la humilde pasta de alquitrán por la que circulan los coches, y luego el género.

Antes de que saliera editado el disco Lele dio la espantá: un amigo de los tiempos de Los Zurdos, Jimmy, que organizaba cruceros (o algo así, no parece querer entrar en detalles), quiso contar con Terry y con Lele para que fueran la banda musical en un crucero por el Caribe. Era vecino del barrio de Pacífico, y a través de amigos comunes localizó a Lele. La propuesta caló de inmediato en el muchacho, que no dudó en dejar tirado a la recién nacida Asfalto justo antes de la salida del primer single, "Jenny", aparecido en 1972. En la entrevista aprovecha Lele para pedir perdón a su amigo José Luis.
ASFALTO. Portade del single "Jenny", editado en 1972. Tocan cuatro pero en la portada sólo salen tres.
A continuación salió un segundo single, "Quiero". El autor de los dos temas de "Jenny" fue Mario / Fernando del Olmo.

Ese mismo año alguien les propone ser la banda de acompañamiento de la cantante Cecilia. A ellos, que seguían sin encontrar su lugar por derecho propio, les pareció bien. No eran buenos tiempos para el rock entonces.

Así pues resulta que Asfalto y su anterior encarnación, Tickets, contribuyeron al sonido de dos de los proyectos musicales más famosos, admirados y recordados de los 70, Vainica Doble y Cecilia. La trayectoria de esos anónimos músicos de sesión o mercenarios, a la que casi nunca se le presta mucha atención, vemos que es larga, diversa y encierra mucho trabajo, ilusiones truncadas y una racha continuada de mala suerte por la cual no llegaban a triunfar por derecho propio. El caso es que sólo llegaron a tocar dos conciertos con la malograda cantautora, uno en Barcelona y otro en El Escorial. En este último les propusieron ser su banda oficial, pero a José Luis y a Fernando no les pareció bien: querían seguir su propio camino. Pancho (aquí le tiembla la voz a José Luis) sí que aceptó la oferta, y dejó Asfalto, a esas alturas diezmados.

Fernando y José Luis decidieron seguir adelante. Se les unió FÉLIX GARCÍA. En formación de trío se encontraron con la reticencia de los mánagers, que afirmaban que los grupos tenían que ser cuarteto, y que les faltaba un teclista. Ellos lo que hicieron fue fichar a un jovencísimo guitarrista de 18 años, que era la sensación del underground madrileño en palabras de José Luis, llamado ARMANDO DE CASTRO.

Ante la falta de perspectivas el grupo se acabó disolviendo en la primavera de 1974. Fernando, el amigo del alma de José Luis, compañero de correrías musicales desde la infancia, dejó el grupo por problemas familiares. Tanto Armando como Félix tenían otros proyectos en perspectiva.

Jiménez movió los hilos antes del fin de la banda. Con la marcha de Fernando él anunció asimismo su marcha, con lo que los otros miembros, según Jiménez, se vieron libres para emprender sus historias en proyecto. Comprobó que en Madrid había cierto movimiento, había ambiente para la música que a él le gustaba. Decidió empezar un nuevo proyecto con músicos afines, a ser posible amigos. No eran amigos de él ni ENRIQUE CAJIDE ni JULIO CASTEJÓN, miembros de HÁNDICAPS, momentáneamente en suspenso por estar Castejón haciendo la mili en Ceuta. Acababa de volver a Madrid después de cumplir con el servicio militar. Pensó que con ellos podría saltar la chispa y les llamó. Enseguida decidieron hacer algo juntos. Se les unió un segundo guitarrista, amigo de Julio, llamado JOSÉ MARI. Hicieron varios bolos, pero un último concierto en la Nochevieja de 1974 decidió al tal José Mari que no quería seguir con los otros. Hubo drama, pero al día siguiente José Luis decidió presentar a Lele -en el que pensó inmediatamente para ocupar el puesto vacante- ante sus compañeros Enrique y Julio ,

"Llegué allí, al lugar donde ensayaban. Se bajaba por una escalera de caracol. Era un lugar maravilloso, con las ventanas llenas de mierda, pero maravilloso (risas)". Toca un poco con el trío y al día siguiente le llaman: era el nuevo miembro de la banda. El día 18 de enero de 1975 daban su primer concierto como cuarteto en Aranda de Duero.

Tocaban básicamente versiones: de Neil Diamond, de Crosby, Stills & Nash, de Simon & Garfunkel, cuya versión de "Sound of silence", cantada en armonía por Lelé y José Luis con buen acento inglés, solía entusiasmar a la audiencia; lo mismo ocurría con "Nights of white satin" de The Moody Blues. También tocaban canciones de los Beatles. Hacen una versión espléndida de "Sound of silence" durante la entrevista, lo que da una idea de lo magníficos músicos que son ahora y que ya debían ser entonces: unos máquinas con casi tres lustros de trabajo en sus espaldas a esas alturas. En sus ensayos tenían, cuenta Lele, mucha energía, muchas ganas de probar cosas nuevas y había mucha receptividad a las ideas que iba aportando cada uno. En un momento dado se les ocurre que podrían hacer canciones en castellano: consideraban que el ambiente era propicio para ello. Lele, cuenta José Luis, fue el revulsivo que necesitaba la banda: venía con ganas y con mucha energía. Ahora, de nuevo, todo parecía ir en serio. Compraron nuevos instrumentos, los ensayos sonaban estupendamente.

En junio de 1975 les salió una gira veraniega con George McRae, cantante de soul estadounidense que acababa de tener gran éxito en 1974 con su tema "Rock your baby". El ser telonero del soulman vino porque, recuerda José Luis, en aquellos tiempos los conciertos se anunciaban con pasquines. Enrique se enteró por medio de uno de esos pasquines que anunciaban la gira española de McRae que el promotor que la llevaba era también mánager de Lola Flores. Se presentó ante él y le dijo que ellos podían facilitar el equipo para los conciertos a cambio de ser teloneros. Y funcionó.

HOMENAJE A THE BEATLES
Esta cassette la sacó el sello Perca Music en 1976. No era más que un producto para
gasolineras. El nombre de los miembros de Asfalto sólo aparece en el
interior. La producción corrió a cargo de Juan de la Huerta.
Las cosas rodaban. 1976 fue un gran año. Julio había escrito un riff y tomándolo como base toda la banda fue perfilando una de sus primeras canciones, "Ya está bien", que entraría en su primer álbum, editado en 1978, "Asfalto". La letra tiene evidentes tintes autobiográficos:

"Años y años luchando y lo que queda por luchar.
Siempre mendigando un sitio donde tocar;
mil putadas nos han hecho, decidme: ¿cúantas más nos harán?
Pero mi música es un río que nadie puede parar..."

La frustración acumulada por los miembros del grupo por ver su fórmula roquera relegada estalla de alguna manera. De momento la única reivindicación que hacen es la de ellos mismos. Y esa energía parecía llegar al público de sus conciertos.

Otro tema perfilado en esa época era "Volar". Se acabaron juntando con un repertorio de varias canciones, elaboradas con minuciosidad, cuidadas al detalle, en las que el principal contribuyente fue Julio Castejón. Cuenta José Luis que por entonces habían estado de viaje por Inglaterra y que Julio se había hecho allí con una serie de pedales de efectos, con los que enseguida se puso a trastear en el local de ensayo, y de los que sacó grandes prestaciones.

Tan pronto como en ese entonces el grupo se encontraba algo escindido, los exHándicap por un lado y José Luis y Lele por otro, separados por discrepancias musicales. Aun así funcionaba tan bien el proyecto que en octubre 1976 decidieron todos dedicarse profesionalmente a la música y dejaron sus trabajos. Cuentan que todos los conciertos que daban entonces estaban a reventar de público. Consideran que era el boca a boca. Ellos no eran, sin embargo, muy conscientes de lo que estaba ocurriendo en torno suyo. Tocaban en sitios como la Universidad. Se anunciaba concierto por la mañana y por la tarde no cabía ya un alfiler.

Y todo esto sin disco. Llevaban sus canciones a las compañías discográficas y les decían que se parecían demasiado a Judas Priest. Y, mientras, les salían conciertos en Galicia, Cataluña, Andalucía... Cuentan que en esa época eran unos seis u ocho grupos, contándoles a ellos, que siempre iban en bloque (Blque era uno de ellos, cuenta jocoso José Luis) a los festivales. Había mucha movida de festivales. Está claro que los Asfalto formaban parte de algo sin ser muy conscientes de ello. Había surgido el Rollo alrededor y por fin los grupos que como ellos se habían partido el pecho en la travesía en el desierto del rock en la España de la primera mitad de los 70 iban a recoger los frutos... Lo penoso para ellos fue la brevedad de este oasis: pronto la movida, tan pronto como cuatro años más tarde, se los llevó a todos, cantautores y roqueros, por delante.

En todo caso ellos disfrutaban como nunca: confiesan que nunca se encontraron con una época tan buena como aquella. Curiosamente encontraron un fuerte soporte, ellos y las otras bandas de rock de la capital, en el público de los pueblos de Toledo y Ciudad Real. Iban a bolo por fin de semana. Esta afición fiel al rock del público manchego fue decisiva para que dieran el paso para la profesionalización.

En este contexto manchego surgió el hecho definitivo que dio a conocer a la banda, y que dio un vuelco definitivo al devenir de la música rock en España. El periodista y agitador musical VICENTE "MARISKAL" ROMERO asistió a un festival que se celebró en Campo de Criptana, provincia de Ciudad Real. De ahí salió una propuesta de grabación de un álbum para dos de los grupos participantes: Asfalto y Bloque. Romero tenía contactos con la discográfica Zafiro. Al parecer se habían propuesto sacar a la luz la escena musical roquista del país por medio del subsello creado a tal efecto Discos Chapa.

Portada de "Asfalto", el primer álbum del grupo. 
El disco sería "Asfalto", y saldría editado ya en 1978. Para la grabación aprovecharon solo parte de las canciones que ya tenían y escribieron otras tantas. Por ejemplo, "Todos los días" nace en las sesiones de grabación, así como "Capitán Trueno". El resultado, en cambio, no satisfizo al grupo. Según ellos el problema es que sólo hubieron 40 horas de música registrada. Como cuenta José Luis tenían grabaciones en vivo que casi sonaban mejor. La fractura entre José Luis y Lele por un lado, y Enrique y Julio por otro se hizo aún más pronunciada. Hubo un hecho que todavía empeoró las cosas y que fue definitivo para el cisma dentro del grupo. Fue, curiosamente, por el hecho de que el single que sacó la compañía, "Capitán Trueno", fue un gran éxito: llegó al puesto número nueve de la lista de los 40 Principales. A ninguno de los Asfalto les gustaba especialmente este tema pero a la postre la imposición de la compañía fue muy acertada, pues se demostró que el tema tenía un gancho indudable.

La portada del álbum, que realizó Félix Bronchalo, seguía la estética de los discos de rock progresivo anglosajón, si bien el disco tiene poco de progresivo y mucho de puro rock. El problema es que ya estábamos en 1978: el punk y la nueva ola ya lo estaban cambiando todo allende nuestras fronteras y llegaría su onda expansiava con inusitada velocidad a nuestro país.

"Ya está bien", con su elaborado entramado guitarrero y cambios de ritmo constantes, pasa de las divagaciones progresivas al blues y al hard rock. Lele Laína canta con convicción y fiereza sobre un nuevo mundo musical que había que sacar para arriba como fuera, y apela a un sentimiento común, a la complicidad de los oyentes, todos esos jóvenes que querían rock, y que querían a alguien que les interpelara con palabras llanas y directas. De eso va todo esto de las músicas de barrio ¿no? Candidata a himno generacional de la etapa inmediatamente posterior al fin del franquismo tiene un gancho indudable y, a pesar de su calidad y su enorme valor como reflejo de una escena de fieros peones del rock no ha encontrado aún quien la reivindique, como no sea dentro de un pequeño reducto de irredentos seguidores bien entrados en años.

El tema que fue el single, "Capitán Trueno", tiene por protagonista un largo solo de flauta, clara
Portada del single de "Capitán Trueno"
heredera de la de Ian Anderson de Jethro Tull, que toca un tal FEDERICO (no he encontrado más información, qué mal) y el ritmo groovy de la batería de Enrique Cajide, que remite al Bowie de "Starman" y, en general, al glam. De nuevo la temática va directa al corazón: habla del Capitán Trueno, héroe de tebeo, omnipresente en las infancias de los niños que crecieron en los 60. Se deja bien claro que conforme se crece el maniqueísmo en la visión de la vida se va diluyendo. Se llama al Capitán Trueno para que vuelva y restablezca la claridad de la época infantil.

Tenían aspecto de progres en la portada del single. Cuando salió editado se identificó su sonido como una continuación con guitarras de la escena cantautoril, en la que la poca pericia lírica se veía compensada por el lado de la ídem como instrumentistas. Después de escuchar "Ya está bien" vemos que esa identificación quizá no era más que un malentendido, o una faceta entre tantas de unos músicos que conocieron de primera mano prácticamente toda la evolución del rock, desde sus inicios, según vengo contando, eclecticismo y enciclopedismo que se aprecia en todas y cada una de las canciones de esta época.

"Ser urbano" combina ritmo groovy y contundencia roquera. El juego de riffs de guitarra sobre el ritmo sostenido y groovy, y el bajo que dibuja acordes es una arquitectura sonora que se repetirá hasta el infinito en la escena del rock urbano de las décadas siguientes, y que está presente también en muchos discos del rock radical vasco. La letra de la canción es una especie de fábula futurista con elementos tomados del entorno inmediato:

"Un nuevo y extraño ser ha nacido en la ciudad.
Es el hijo de un camión y una tapia;
se confunde su color con el humo del tráfico;
se para extasiado y feliz por el ruido.

Come tornillos y clavos,
trabaja en una fábrica
donde produce como cien;
cobra como uno.

Es un ser humano hijo del futuro;
no es un ser humano de vivir cansado.
Es un ser humano hijo del futuro,
¡y es feliz! Yeeeh..."

El comentario social también aparece ("produce como cien, cobra como uno"). Cualquier mutación que se produzca siempre será favorable a los dueños del capital, no al contrario; cualquier avance tecnológico dejará toda la ganancia de productividad en manos del empresario.

Es "Días de escuela" otra epopeya hard metal en la que muestran, esta vez sí, sus habilidades como letristas: en unos cuantos versos describen la escuela franquista con una precisión y vividez casi documental, sin por ello dejar de destilar ternura y una ironía amable, como en el resto del disco . Creo que José Luis Jiménez, el mayor de los del grupo, fue el que más aportó a la letra.

Los versos del final son especialmente emotivos:

Contraportada del álbum "Asfalto".
"Y ahora tú
qué pensarás,
si cuanto más me oprimían
más
amé la libertad.
Y es a ti
a quien canto hoy:
enseña a tu hijo,
enseña a tu hijo
a amar la
libertad".

Escuchando estas canciones estás viendo todo lo que vino después en la escena del rock urbano, al menos la parte contestataria, costumbrista, constructiva, progresista y libertaria del género. Desde luego son una auténtica fuente de la que manó mucha música posterior. Y en estas canciones más hard rock se percibe que seguían pendientes de la evolución de la músia: contemporáneos de este disco de Asfalto eran Ted Nugent o Thin Lizzy, que hacían un hard-rock relajado, con conexiones folk, y algo de esos artistas hay en este disco.

Niti
(fuente: http://juliocastejon.blogspot.com.es/)
Y suena mucho a Thin Lizzy "Todos los días", pero también al tema "Long train running" (1973) de The Doobie Brothers. La letra es un conjunto de recuerdos de primera juventud de Julio Castejón, dulce y evocadora, que representa, en realidad un homenaje a un amigo del guitarrista, con el que compartió infancia, adolescencia y juventud: Miguel, apodado "Niti":

"Te caliento la leche; me comienzo a lavar.
Aún estoy dormido: casi no puedo andar.
¡Por favor, ten prisa!, llegaremos tarde a
trabajar.
Vas pisando los charcos; no me tapa tu paraguas.
¡Niti, más aprisa!; si madrugases más...
Las de la gasolinera cada vez me gustán
más.

Hoy me iría con la rubia y no iría
a trabajar. 
No me seas chorra: véte a
comprar el pan.
¡Deja a la panadera!, llegaremos tarde a trabajar ...
Por favor, déjame en paz"

"Quiero irme - La huida" muestra la influencia del grupo de rock-soul-jazz Chicago. Me recuerda mucho al tema "Dialogue", del álbum de 1973 de la banda de Jerry Kath y Peter Cetera. Hasta Lele parece copiar las inflexiones del malogrado cantante y guitarrista, pero en otras de sus muchas fases deriva hacia derroteros más folkies. Lo que no es es rock progresivo: tiene demasiado groove y, sobre todo, no hay teclados por ningún lado y las guitarras hablan durante todo el camino, en un muestrario admirable de las muchas capacidades del grupo para expresar emociones con sus instrumentos, que no virtuosismo aburrido. Enrique Cajide de nuevo se sale a la batería. Y la letra, aunque aborde un tema recurrente en el rock, cual es la alienación de la vida corriente, en especial cuando el que vive en ella aspira a algo distinto, y vislumbra posibilidades que le están vedadas a tantos conformistas lo hace de un modo que apela, como siempre, a una cotidianidad reconocible y, aunque parezca contradictorio, reconfortante.

"Rocinante" sirve para que Julio se luzca con sus pedales de efectos, y no destaca especialmente en lo lírico: mala poesía a costa de Rocinante y del progreso técnico que sustituyó a los caballos por el coche. Lo malo de todo esto es lo que vino después: Platero Y Tú tienen tantas canciones como esta que sería legítimo odiar a Asfalto por empezar la saga.

El nivel cae a niveles de sonrojo en "La isla del amor", de nuevo por culpa de una letra lamentable: como una resaca cutre del espíritu hippie, con la temática del amor libre en una, pues eso, "Isla del amor". Eso sí: la música es como un homenaje a los Doors, gracias en parte al teclado eléctrico que tocaba el mismo Julio, y suena ligera, vaporosa, atmosférica... ¿fumada?

Pero el final vuelve a brillar a gran altura: "El emigrante" saca a pasear influencias psicodélicas, quizá de Jefferson Airplane, y habla del drama de la emigración, entonces tan a la orden del día. Esta historia que cuenta la canción pudo ser común a un porcentaje importante de quienes en los 50 y 60 emigraron masivamente a las grandes ciudades, mismamente los padres de los chavales que engordarían las huestes del rock urbano:

"Harto de ser juguete del marqués se fue sin querer
un día pero queriendo a la vez.

Sin libertad no podía soñar.
Quería que su tierra
fuera su hogar.

Envejeció con la esperanza de ver de nuevo su sol,
sus caminos, sus cañadas.

Sin libertad no podía soñar. Quería que su tierra
fuera su hogar."

Lele reconoce que aunque el disco no satisfizo a ninguno de los del grupo el repertorio era "espectacular", que el trabajo instrumental era bueno, pero que lo que se oye en él es sonido en bruto, no hay una mezcla posterior. Vamos, el problema de buena parte de los discos españoles de rock de los 70 y parte de los de los 80, por no hablar del de otros estilos. Escuchas los disco de Ketama de los 80 y se te cae el alma al suelo. Contra esos enemigos tan poderosos, o sea, la falta de profesionalidad de los sellos discográficos, se estrellaron muchos talentos ciertos y nos perdimos qué podría haber sido si aquello, esa época de convicción, ideas y energía juvenil de tantos grupos españoles, se hubiera grabado en condiciones (en cambio casi todos los discos de la movida y del rock radical vasco suenan, si no pulidos sí contundentes. El gueto de los grupos y sonidos que no tenían un apoyo de público fuerte detrás fue el gran damnificado de esta época).

Las discrepancias insalvables motivaron la rauda marcha de Lele y José Luis de Asfalto. Todos estaban de acuerdo. En un principio cada pareja crearía un nuevo proyecto, con nuevo nombre. Enrique y Julio serían Doctor Cronos; José Luis y Lele, Topo. Pero por presiones de Zafiro Enrique y Julio acabaron conservando el nombre de Asfalto.

Los futuros Topo ya tenían la jugada bien planeada. TERRY BARRIOS, a quien dejamos en 1972 enfadado por no haber podido entrar en la primera encarnación de Asfalto, sería el nuevo batería. De su mano entró VÍCTOR RUIZ, que ocuparía el puesto de teclista. Él le daría el toque que parecía faltarle al sonido de los Asfalto. También tenían un contacto con un gran sello, Columbia, que ya les produjera los singles de Tíckets años atrás. Y un gran productor a su disposicón: Gonzalo García Pelayo, que había trabajado con Triana, por entonces el grupo de rock más importante de España. Pero Zafiro no quiso desprenderse de ellos: afirmaban que eran una pieza muy importante en el sello. Definitivamente Zafiro y sus maniobras habían acabado con sus artistas en apenas unos meses: primero, dejando que el inexperto Mariskal Romero destrozara "Asfalto" y segundo, impidiendo que siguieran su propio camino, y privándoles de la posibilidad de destacar gracias a contar con el apoyo de un sello distinto. El problema en ese momento era la existencia de un monopolio: Chapa había fichado a prácticamente todos los grupos de rock de la capital: no sólo los adscritos al rock urbano sino también a Tequila y a Burning. En ese ambiente hacían y deshacían, sin que los grupos pudieran decidir nada.

Ahora, a toro pasado, José Luis reconoce que lo que lograron los cuatro Asfalto de 1978 fue lo más notable en las carreras de todos ellos: hubo una magia que sencillamente no volvió a aparecer.

Una vez constituido Topo empezaron los ensayos. Volvieron al viejo local de ensayo de Vallecas. Estaba ubicado en el sur del barrio, en la zona de Palomeras. Algo más arriba he colgado una foto de esa parte de Madrid de 20 años atrás. En una de esas construcciones informales, por no llamarlas chabolas de ladrillo, que fuera una pescadería de un tal Venancio, se encontraba el local.

Mientras ocurría todo eso la banda no paraba de dar conciertos. El mánager de Asfalto, Javier Gálvez, también siguió siéndolo de Topo y hacía bien su cometido. José Luis afirma que esos trabajos eran los que les daban de comer. Vivían de la música y recalca, orgulloso, que no vivían mal.

La grabación del disco se realizó en los Estudios Kirios, recordemos, los mismos en los que grabaron en 1972 sus dos singles. El productor fue Teddy Bautista, por entonces nada más que un exmúsico con una gran trayectoria, figura clave del pop español de los 60.

Y Lele recuerda lo ilusionados que estaban con ese disco, las ganas que tenían de hacer algo que les satisficiera plenamente. De nuevo da la sensación de que el vínculo de Asfalto / Topo con el rock urbano sea más a niveles no estrictamente musicales. Asfalto lo hacía por su nombre; Topo, con la estupenda portada de su primer álbum, publicado en enero de 1979. Toman como base el logo señalizador de las paradas de metro en Madrid para crear su propio logo, y hacen una foto de una churretosa pared con dicho logo, pero convenientemente tuneado, para dar entrada a un álbum que, afirman los dos supervivientes del cuarteto, fue a la postre su mejor trabajo.

De nuevo la urbe como leit-motiv:

Portada del álbum de 1979 "Topo".
Deep Purple, Steppenwolf, Beatles, Yes, Chicago, Cream, juntos pero no revueltos sirven de inspiración a "Autorretrato", el tema que abre el álbum, que es un homenaje no muy acertado a los sentimientos que les evoca la energía del público en sus conciertos. El sesgo sinfónico o progresivo se presenta plenamente: donde había espontaneidad y espíritu callejero hay ahora una ambición desmedida. ¿Esto era lo que los separaba de los otros miembros de Asfalto? Se echa en falta la batería espléndida de Enrique, y la guitarra imaginativa de Julio, también. Y también el tono desenfadado y cotidiano de las letras. La mezcla de rock progresivo, psicodelia y perfumado aliento hippie es, sencillamente, infumable.

Más empacho progresivo en "Abélica", con su tosca crítica al imperialismo estarounidense, y ese aire como de canción de grupo novel, tan poco trabajado suena el entramado instrumental. Los efectos de sonido que pone Teddy son acordes con el tono inseguro de todo lo demás. Para hacer algo como Genesis, Yes o Pink Floyd había que ser un máquina con los instrumentos; tener muy claro el diseño de sonido; ser, en sí mismos, unas ratas de estudio. Pero no se cumplía ninguna de las condiciones. Es más, mejor así. La extraña mezcla de estilos depara algún momento de reposo en medio de la maraña inconexa que son todas las canciones.

"La catedral" muestra a Lele probándose con una voz más grave. Ahora suman al batiburrillo de referentes los Police más solemnes. Por su parte la letra es una aburrida fantasía de un mundo de ciencia ficción. Lele sablea un riff que creo que es de Deep Purple.

"Mis amigos donde estarán" vira hacia un prometedor tono más ligero, más roquero. El pesado órgano hammond de Víctor Ruiz se ve sustituido por un piano boogie. Parece un descarte de las sesiones de "Asfalto", tan buena es. La letra es de nuevo esa esencia de cotidianidad sin afectaciones ni sentimentalismo. Lele canta con la chulería y la expresividad de antaño:

"En Madrid en mi barrio en un billar
una banda de chicos
con un cigarro en la boca
arreglamos el mundo
a golpes de futbolín.

A la salida del curro
a la academia nocturna
a aprender el ingles
que es de gran porvenir,
y si tu padre no lo hizo, tú sí.

Mis amigos con los que jugué donde estarán,
mis amigos con los que hice la revolución,
mis amigos en un tresillo se aplastarán.

Manifestación,
palos y carreras.
Al final en un bar
nos bebiamos el mundo.
Compañeros de baile,
amigos de veinte duros los domingos "

Lo cuentan tan bien que es como si lo estuviéramos viviendo nosotros mismos.

Pero era un espejismo: "Qué es esta vida" es tema con guitarra acústica a lo Moody Blues, parece, con una letra muy cursi acerca de las muchas preocupaciones de la vida moderna que consumen nuestro tiempo y que nos impiden saborear los placeres auténticos de la vida: ver a una ardilla esconder una nuez en un agujero, por ejemplo.

"El periódico" tiene, al menos, otra letra cotidiana, aunque lastrada por la inanidad y la falta de convicción de su intención crítica, que se contradicen seriamente con el tono solemne de la música. No queda claro cuál es el problema: quizá la parálisis social y política de un país que se deslizaba hacia la intetona golpista. Como curiosidad señalar que enumera entre las noticias la de una mujer maltratada por su marido. ¿Era el maltrato un tema repetido y lamentable o banal en sí mismo? En aquellos tiempos no había conciencia del asunto. Al menos captó su atención.

Y cierra un tema icónico de la banda, "Vallecas 1996", que aunque tiene algún apunte interesante, como ese primer verso prometedor:

"Vivir en Vallecas es todo un problema en 1996.
Ssobrevivimos a base de drogas
que nos da el ministerio del bienestar "

que luego se diluye en tópicos apestosos y manidos a más no poder acerca del poder alienante de la televisión y del agotamiento de los recursos por el consumismo imparable. No es más que un tostón ecologista que agota rápidamente lo que parecía un apunte de crítca social con algo de sentido.

No sé lo que ocurrió con el álbum a nivel comercial. No creo que funcionara excesivamente bien. Ellos ahí, tan contentos, con su truño tan atrevido. En uno de sus viajes a Londres, ciudad a la que solían ir con alguna asiduidad, a hacerse con equipo, escucharon el "Walking on the moon" de The Police, que era número uno en el Reino Unido. El fantasma de la new wave recorría las calles. Y no tardaría en llegar a España. Afirman que en cosa de cuatro semanas los que antes les apoyaban a muerte, como el locutor de radio Jesús Ordovás les dieron la espalda: les calificaban de dinosaurios. El caso es que así era: en apenas un año se habían convertido en eso. 

Y empezaron las presiones de Zafiro. Por parte de Teddy Bautista pero especialmente de Luis Soler, que era, a la sazón, el dueño del sello. Los más dotados musicalmente, que, cuentan, eran ellos, Leño y Cucharada, se vieron obligados a "actualizar" su sonido y a deshacerse de su vestuario carrocil de progrehippies setenteros. Tocaba plantarse una corbata finita al cuello.

Portada de "Pret a porter", álbum de 1980 de Topo.
Esto es la cubierta del segundo disco de Topo. En realidad parece el cartel de una de las películas de Almodóvar pero no lo es: es un dibujo de Miguel Ángel Arenas "Capi". Todo lo tuvieron que tirar Topo, todas las canciones que grabaron para el segundo álbum: el cambio de sonido deseado por Zafiro obligó a desecharlas. Sólo pudieron reutilizar tres. El resto las fueron escribiendo sobre la marcha casi. Alguna, como "Inesperadamente", la compusieron en el mismo estudio. Lele y José Luis cuentan abrumados esta humillación. Entiendo su consternación pero me temo que lo que ellos tenían preparado no debía ser mucho mejor. Lele argumenta que de repente tenían que adaptarse a una música y a una estética que les era totalmente ajena, y que los resultados fueron los que fueron. 

Contraportada de "Pret a porter" (1980). 
Nuevos tiempos, cambio radical de look
No es casualidad que la estética de esta portada nos traiga en mientes al director manchego: Capi fue una figura casi inevitable en la escena musical española entre finales de los 70 y principios de los 80. Era también escultor y pintor, aparte de mánager y productor musical. Relacionado con el franquismo más rancio (fue discípulo de un escultor que realizó trabajos en el Valle de los Caídos) fue también quien lanzó a los Pecos. Al mismo tiempo creó el movimiento del "chochonismo ilustrado", al que se adhirieron Alaska, Almodóvar, Radio Futura, Bernardo Bonezzi, Tino Casal... Antes, en los 70, había formado dúo cómico - musical con Fabio McNamara. Hizo de cazatalentos de Hispavox, y logró que ficharan a Alaska y los Pegamoides y Radio Futura. Intervino en la producción de "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón"... (toda la información la he sacado de su artículo en wikipedia). Tiempos de eclecticismo, y de olvido, de muchas luces y también sombras, precisamente ese escapismo, ese olvidar sin más quienes éramos hacía dos telediarios y creernos de pronto que el sol que siempre nos castigó era en realidad un enorme foco que alumbraba un gran escenario donde podía ocurrir cualquier cosa.

Admiten que se dejaron influir, que en última instancia eran ellos los responsables de sus actos. Veían que el cambio era irreversible y que había que adaptarse. Pero lo que peor llevaron fue el cambio estético, las fotos... Las críticas fueron demoledoras: su vieja parroquia no los aceptaba y el supuesto nuevo público no se creía lo que parecía una chusca operación comercial.

De todos modos lo que ocurrió con ellos y Leño, y, en general, el ostracismo al que se sometió la música de los 70 no bien comenzaban los 80, no fue un fenómeno local: el advenimiento de la nueva ola arrastró también a las grandes estrellas del rock anglosajón de los 70 a inciertas islas. Igualmente, como digo, la pérdida, como no fuera en dignidad de los Topo, no fue muy grande para la historia de la música: nunca encontraron su lugar en el rock español, no se adaptaron, no crecieron de alguna manera. De su generacion, de hecho. sólo logró sobrevivir con credibilidad siempre al 100% Rosendo.

"Vudu baby", la que abría el álbum, tiene timbales, tecladitos, una letrita escapista, y un ritmo reggae, quizá consecuencia de la escucha del primer álbum de Radio Futura, editado también en 1980. 

La concisión nuevaolera sienta, en cambio, muy bien a "Radio 10", una canción evocadora de esa emisora que todo fan de la música seguía obsesivamente en sus años formativos. Lo mismo se puede decir de "Hollywood", con una letra esta vez zumbona acerca de la ostentación y la felicidad de plástico que representa el barrio angelino. En estos casos la falta de groove de la batería de Terry Barrios que disolvía en el aburrimiento "Topo" sufre un revolcón decisivo: aquí tiene que haber ritmo sí o sí, esto es la nueva ola y esto es pop. Y vaya si lo hay. Por otro lado el relajo y la fina ironía sientan la mar de bien a la voz de Lele.

Luego viene una versión de Sam Cooke, "Traedme su amor", clasicista y perfectamente ejecutada. El hammond de Víctor Pérez aquí es una bendición.

"Te siento cerca" es como cualquier canción de "Asfalto" pero con temática amorosa y hammond a tutiplén. Dinámica, con constantes cambios de acordes y de ritmo perfectamente conjugados, ligera y perfectamente construida, es la constatación de que quizá Bautista y compañía tenían razón...

"Inesperadamente", esa canción creada sobre la marcha, delata hasta qué punto tenían estudiados a Burning, y resulta sorprendentemente enjundiosa y cuidada. A veces hay que sacar el talento de los artistas a la fuerza. Que se lo digan a Berry Gordy.

"Eva" es la versión Topo del "Roxanne" de Police. No se puede decir apenas nada más. El calco es total, en sonido y en la letra. "El dinero es tu Dios, vives para él. Ni Corín Tellado te pudo convencer" es su pequeño caballo de Troya dentro de la canción, su pequeño chiste acerca de la credibilidad de la canción de los ingleses.

"Reina del vagón" tiene otra pueril letra romántica (y van...), sobre otra admirable base musical (y van...). "En la eterna noche del metro nos apiñamos en soledad". Este trocito es lo único con aliento urbano que he encontrado en el álbum.

"El extraterrestre" vuelve a mirar hacia los Radio Futura de sonido reggae de "Enamorados de la moda juvenil". Bonitas dinámicas dentro del tema, con una fase en la que Lele y José Luis armonizan. Por los acordes de teclado tratado me recuerdan a Robert Wyatt, nada menos. La letra es pueril, como suele suceder en estos Topo.

"Correcaminos" es la más roquera del lote, con logrados juegos de guitarra, piano y teclado. Es también su homenaje (inconsciente, supongo) a otro de los grupos punteros de esa época, los Clash, aunque tiene fases de funk espasmódico, quizá, también, homenaje al post-punk.

Cierra "Pret a porter", que es su visión del "Enamorado de la moda juvenil" de Radio Futura, pero convenientemente heterosexual, muy heterosexual. Es, por encima de su lujuriosa letra, pura impostura de cualquier modo pero no del todo fallida, otro tema perfectamente construido, en el que no se echa de menos, una vez más, la poca pericia a las baquetas de Terry.

Ni ellos ni la crítica ni los fans ni el público masivo se creyeron estas canciones. La heterodoxia, la mirada desde fuera, o la originalidad, porque original es este disco un rato, no estuvieron bien vistas en la era de la movida. No se permitió que grupos curtidísimos como este encontraran su lugar, cuando probablemente se merecieron algo mejor. Al menos los recuerdo yo aquí.

4 comentaris:

  1. He llegado aquí después de buscar "el emigrante", y me he quedao cuadriculao. Menudo repaso (excelente). Has conseguido llevarme a mi incipiente adolescencia, y juventud después; cuando íbamos de pueblo en pueblo (fiestas generalmente) del sur madrileño, siguiendo los conciertos de toda esta peña urbana. Aún los escucho.
    Saludos.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Gracias, me he ruborizado al leer palabras tan amables.
      Me encanta que a pesar de no haber vivido esa escena encuentres este artículo tan ajustado a tus recuerdos. Soy una gran aficionada de la música y me gusta mucho también buscar y contrastar información, en busca de lo más parecido a la verdad de los hechos.
      Cuando alguien lee algo mío y le gusta es como si se cerrara el círculo: a fin de cuentas escribo todo esto para comunicarme con los demás o sea que lo he conseguido en este caso contigo.
      Un abrazo

      Elimina